La casa se sitúa en el Ensanche de Vila-real, a escasos 200 metros del trazado de las murallas medievales, sobre dos parcelas ya agregadas que presentaban tres intervenciones fácilmente identificables. La primera aproximación al encargo parte de la voluntad de rehabilitar el inmueble, pero su estado de conservación era muy precario y se produjeron diversos desprendimientos y caídas de elementos importantes, como la escalera, durante la redacción del anteproyecto. Se toma la decisión de reformular el proyecto y ejecutar una obra nueva respetando, siempre que fuera posible, la preexistencia. El encargo pide una vivienda unifamiliar amplia y cómoda, capaz de permitir la fluctuación en el número de habitantes, combinada con una muy alta eficiencia energética y criterios ambientales de casa pasiva. El programa debe incluir un despacho que no interfiera en la cotidianidad de la vivienda, así como un espacio de usos múltiples vinculado al patio interior. La cocina debe concebirse como el elemento vertebrador de las relaciones y ocupar una posición privilegiada respecto al resto.
Las ideas que definen el proyecto se pueden resumir en cuatro puntos: 1/ Reconocer las edificaciones anteriores para mantener el carácter fundacional del antiguo Ensanche de Vila-real. 2/ Desjerarquización de espacios. Flexibilidad y polivalencia en sus usos. Adaptación al cambio. 3/ Construcción de bajo impacto ambiental y ética material. 4/ Reducción de la demanda mediante sistemas bioclimáticos y máximo confort, poniendo el acento en los meses de calor.
El barrio en el que se ubica presenta un parcelario estrecho; es frecuente encontrar parcelas agregadas para aumentar la anchura potencial del cuerpo edificado. El programa de la vivienda se desarrolla en dos alturas sin agotar ni la altura ni el número de plantas máximo del planeamiento, manteniendo las geometrías y alturas originales. Se rehabilitan y unifican las fachadas a la calle y se conservan las trazas de las fachadas posteriores, dejando memoria de la ocupación anterior y dividiendo el patio interior en dos ámbitos. Para seguir diferenciando la morfología antigua de la nueva, la casa también se separa de la fachada principal, evitando encuentros de difícil resolución.
La matriz organizativa marca de forma contundente el espacio. El módulo que articula la distribución es de 24 m² y configura tanto espacios interiores como exteriores, como es el caso del patio de acceso. La matriz se reconoce a través de los nervios de madera de la estructura horizontal y de los muros que conforman la estructura vertical. Estos, buscando la máxima relación entre estancias, se vacían en los cruces, generando diagonales largas y dando protagonismo a la cocina, proyectada desde la idea de centralidad del inmueble. Ya desde el trabajo en planta, existe una separación entre los elementos de carácter tectónico ligero, que tiene su derivada en la composición de los alzados y secciones, donde nunca se superponen unos con otros.
El terreno, de roca aglomerada, posee una elevada capacidad portante y admite zapatas corridas mínimas pese al peso de la estructura muraria. Se elige una estructura vertical de muros de carga de carácter pétreo, litosférico, que aporte tanta inercia térmica como sea posible y que trabaje únicamente a compresión simple. En contraposición, la estructura horizontal busca ser ligera y biosférica. Por ello, se opta por madera laminada para absorber las flexiones y esfuerzos combinados del conjunto. El resultado es una estructura robusta, con materiales tradicionales pero tecnológicamente actualizada.
Constructivamente, el elemento protagonista es el Bloque de Tierra Compactada (BTC). Para su utilización y diseño se estudia el tejido industrial próximo y se opta por una estructura de muros portantes vistos de BTC de un fabricante situado a menos de 15 km de la obra. Las tierras empleadas para su elaboración proceden de una empresa de excavaciones de Almassora, también a menos de 15 km, y tienen carácter de subproducto industrial; en ningún caso provienen de excavaciones ad hoc. De este modo, el elemento de mayor peso (kg) en la obra es también el de mayor proximidad y presenta una enorme reducción de energía incorporada, llegando a un 80% menos si se compara con construcciones de fábrica convencional. El BTC, con la voluntad de dejarlo visto, condiciona la modulación y despiece del proyecto, marcando las luces de la estructura, el tamaño de las aberturas, las alturas, los pasos y las dimensiones de todos los elementos interiores.
Para lograr un edificio bien aislado y resolver con garantías los puentes térmicos, se proyecta en la cara exterior del muro un mortero de cal con corcho natural. Este mortero tiene el comportamiento clásico de los morteros de cal y una transmitancia comparable a la de una lana mineral, motivo por el cual, con 8 cm de espesor, se resuelve todo el paquete vertical de la envolvente con la más alta certificación energética (muy por encima de los requisitos del CTE). En cubierta, siguiendo el criterio de ligereza, se emplean dos capas de paneles de fibras de cáñamo de 10 cm cada una. El acabado de la cubierta es de chapa de acero galvanizado, buscando la mínima inercia y la máxima disipación posible, combinada con la acción de una cámara ventilada de 15 cm.
En el interior, se apuesta por un pavimento radiante continuo que aprovecha las capacidades higrotérmicas de los materiales utilizados, permitiendo refrigerar a temperaturas de hasta 16 °C sin condensaciones, pese a que Vila-real tiene un valor de humedad media cercano al 70%. Las carpinterías y las persianas enrollables son de madera y están tratadas con barnices naturales.
La tendencia al alza de las temperaturas dificulta cada vez más las refrigeraciones nocturnas. Vila-real tiene un clima húmedo y cálido, sin accidentes geográficos que contrarresten la meteorología. Con el mar lo suficientemente lejos para no sentir sus brisas ni su amortiguación térmica, los meses calurosos son, con diferencia, los más difíciles de combatir de forma pasiva. La casa aborda esta cuestión desde el primer esbozo hasta el último detalle, logrando un efecto “cueva” extremadamente confortable en verano sin descuidar los inviernos, suaves y templados.
Las estrategias bioclimáticas combinan materiales y distribuciones para incrementar la eficiencia del conjunto. La capacidad inercial sumada a las prestaciones de intercambio higrométrico de los muros da como resultado una refrigeración evaporativa y un control, tanto por exceso como por defecto, de la humedad del aire. La disposición de las estancias y el tamaño de las aberturas permiten una ventilación cruzada abundante y sin recorridos complejos. Los puntos más altos de la casa disponen de ventanas colocadas para provocar el efecto Venturi o “chimenea” y permitir la ventilación cuando no exista cruzada. Las grandes alturas, inspiradas en sistemas pasivos de climas tropicales, estratifican el aire y aumentan el aislamiento respecto a la cubierta. Para controlar este fenómeno y mejorar la percepción térmica, se instalan ventiladores de techo de gran diámetro. Los aleros o viseras de 1 m en voladizo de la cubierta, además de alejar las aguas de lluvia, permiten un buen control de la insolación sur que, sumado a las protecciones solares, evita por completo la incidencia solar no deseada.
También con un impacto favorable en las estrategias climáticas, pero pensados desde el paisaje y la jardinería, los dos patios se conciben como espacios verdes a modo de “patio andaluz”. El patio de entrada, más sombrío, asume la jardinería con elementos móviles como jardineras cerámicas y otros objetos. El patio posterior, abierto y muy soleado, dispone de dos alcorques lineales donde plantar directamente sobre el terreno y, mediante dispositivos de cableado metálico, conseguir una cobertura verde en toda su superficie para proporcionar una sombra vegetal de calidad. Todo el sistema de riego se abastece desde depósitos de recogida de aguas pluviales, así como las descargas de los inodoros.
La casa quiere dar respuesta a los retos medioambientales y a la flexibilidad habitacional contemporánea sin renunciar a cuestiones formales ni culturales.