Segundo premio en el concurso para la construcción de un edificio de vivienda protegida (HPO) con estructura de madera en la calle Miquel Porter i Moix de Barcelona, promovido por INCASÒL. Proyecto realizado en colaboración con Martí Sanz.
Habitar el Arca es una propuesta para 76 viviendas de protección oficial en la calle Miquel Porter i Moix de Barcelona. El proyecto plantea una forma de habitar que combina calidad espacial, sostenibilidad ambiental y eficiencia constructiva, entendiendo la vivienda como una infraestructura capaz de adaptarse a los cambios sociales y climáticos del presente y del futuro.
El edificio ocupa una pieza urbana de gran dimensión y responde simultáneamente a dos condiciones aparentemente opuestas. Por un lado, consolida el frente urbano y da continuidad al espacio público definido por el planeamiento. Por otro, se pliega hacia el interior de la manzana generando una secuencia de patios abiertos que permiten introducir luz natural, ventilación y vegetación en el corazón del edificio.
La propuesta se organiza en tres comunidades diferenciadas de 24, 25 y 27 viviendas. Esta división permite construir escalas de convivencia más próximas y favorece una gestión vecinal más sencilla, manteniendo al mismo tiempo la eficiencia propia de una promoción de gran dimensión. Los núcleos de comunicación se sitúan en el lado norte de la parcela, reservando las orientaciones más favorables para las viviendas.
La agregación de las viviendas genera patios que conectan las diferentes comunidades y permiten que todas las viviendas dispongan de ventilación cruzada y de una relación directa con el exterior. La disposición de los espacios busca maximizar la calidad ambiental sin recurrir a mecanismos complejos, haciendo de la luz, el aire y la relación con los espacios abiertos los principales recursos del proyecto.
Las viviendas se desarrollan a partir de plantas compactas y flexibles, con una organización que prioriza la desjerarquización de los espacios. Las estancias principales se conectan mediante un espacio continuo en diagonal que atraviesa la vivienda y relaciona las distintas fachadas. Esta configuración favorece la permeabilidad visual, la ventilación natural y una mayor adaptabilidad de los usos domésticos. Los dormitorios se plantean con dimensiones similares para facilitar diferentes formas de ocupación a lo largo del tiempo.
Todas las viviendas disponen de dos frentes de fachada y de generosos espacios exteriores. Hacia la calle, estos espacios adoptan la forma de balcones continuos que refuerzan la relación con la ciudad. Hacia el interior de la manzana, se transforman en galerías protegidas que ofrecen mayor privacidad y contribuyen al control climático de las viviendas. Con una anchura suficiente para ser realmente habitables, estos espacios amplían las posibilidades de uso cotidiano y se convierten en una extensión de la vida doméstica.
La sostenibilidad ambiental es uno de los ejes centrales de la propuesta. Los patios abiertos, las galerías, las terrazas protegidas y la ventilación cruzada permiten adaptar el comportamiento del edificio a las distintas estaciones del año. En invierno, la configuración compacta favorece la captación solar y la conservación del calor. En verano, la apertura de los espacios exteriores y las protecciones solares transforman el edificio en una estructura porosa capaz de disipar el calor acumulado.
La envolvente incorpora niveles de aislamiento superiores a los requerimientos normativos y elimina los principales puentes térmicos mediante fachadas ventiladas. La inercia térmica se concentra en los pavimentos minerales, mientras que los techos de madera vista contribuyen a regular la humedad interior y mejoran el confort ambiental de las viviendas. Este conjunto de estrategias permite reducir significativamente las necesidades de climatización y avanzar hacia los objetivos de los edificios de cero emisiones. El proyecto también incorpora medidas específicas para reducir el consumo de agua y favorecer una gestión más eficiente de los recursos. La vegetación forma parte activa de la estrategia ambiental, tanto en los patios como en la cubierta, contribuyendo a reducir el efecto isla de calor y a mejorar las condiciones ambientales de los espacios comunes.
La construcción en madera es otra de las decisiones fundamentales del proyecto. La estructura se concibe desde el inicio para optimizar el uso del material y reducir el impacto ambiental del edificio. Los muros portantes de CLT arriostran el conjunto y aparecen en núcleos y fachadas, pero gran parte del edificio se resuelve mediante pilares y vigas de madera laminada, lo que permite reducir el volumen de madera empleado. Las luces reducidas permiten minimizar los espesores de los paneles de forjado.