Propuesta ganadora del concurso promovido por el INCASOL en la calle Josep Vicenç Foix de Viladecans. Proyecto en desarrollo durante el año 2026, con la construcción prevista para 2027.
El proyecto propone un edificio híbrido que combina una escuela infantil y 80 alojamientos dotacionales, concebidos como una nueva pieza urbana capaz de reforzar la vida comunitaria y la centralidad del barrio. La propuesta parte del reconocimiento de la estructura urbana existente, dando continuidad a la trama consolidada de piezas residenciales con patios interiores y asumiendo su posición como límite oriental de esta secuencia edificada.
El edificio refuerza la presencia de los equipamientos en la calle Pompeu Fabra, situando allí los accesos principales tanto a la escuela infantil como a los alojamientos. A su vez, su implantación genera un nuevo espacio público entre edificaciones: un jardín abierto a la ciudad que actúa como lugar de encuentro y que se conecta con los futuros desarrollos urbanos del entorno. La continuidad del pasaje de Llevant y la incorporación de nuevos recorridos accesibles mejoran las conexiones existentes e integran el edificio en la red de espacios públicos del barrio.
La propuesta entiende la arquitectura como una herramienta para favorecer las relaciones sociales y la convivencia entre generaciones. El edificio se organiza alrededor de un gran patio central que se convierte en el principal espacio de relación entre usuarios y en el verdadero corazón de la vida comunitaria. Este patio, vinculado a la escuela infantil en planta baja, establece relaciones visuales constantes con los alojamientos y fomenta una convivencia basada en la proximidad, la actividad compartida y la presencia cotidiana de diferentes grupos de edad.
Una franja central articula todo el edificio. Este espacio concentra las circulaciones, los espacios comunitarios y un gran atrio bioclimático que actúa simultáneamente como infraestructura social y ambiental. La distribución de los espacios comunes se plantea de manera descentralizada, con salas de dimensiones acotadas repartidas por las diferentes plantas y próximas a las viviendas. Esta estrategia favorece el uso cotidiano de los espacios comunitarios, facilita su gestión y permite adaptarlos a necesidades cambiantes a lo largo del tiempo, ya sea como cocinas compartidas, salas polivalentes, bibliotecas o espacios de encuentro.
Los alojamientos han sido concebidos para garantizar la máxima accesibilidad y adaptabilidad. Todas las unidades son accesibles y están preparadas para dar respuesta a las necesidades cambiantes de sus usuarios. Su organización establece un gradiente de privacidad claro, diferenciando los espacios de relación vinculados a la cocina, el comedor y la sala de estar de los ámbitos más íntimos de descanso e higiene. Las grandes terrazas exteriores amplían el espacio habitable y funcionan como una estancia más de la vivienda, mejorando el confort climático y reforzando la relación con el exterior.
La flexibilidad es uno de los principios fundamentales de la propuesta. El sistema permite la agrupación de alojamientos formando «viviendas clúster» que comparten espacios comunitarios próximos, configuraciones que pueden evolucionar con el tiempo según las necesidades de los residentes o los modelos de gestión. Esta capacidad de transformación permite que el edificio pueda adaptarse a nuevas formas de habitar sin necesidad de realizar intervenciones constructivas significativas.
La sostenibilidad ambiental se incorpora desde la propia concepción arquitectónica. El edificio se diseña para alcanzar los estándares de los futuros edificios de cero emisiones, reduciendo al máximo la demanda energética mediante estrategias pasivas. El gran atrio central actúa como regulador climático dinámico: durante el invierno funciona como un espacio templado que recupera calor para la ventilación de los alojamientos, mientras que en verano favorece la ventilación natural y el efecto chimenea, disipando el calor acumulado sin necesidad de sistemas mecánicos convencionales.
La estructura de hormigón prefabricado forma parte inseparable de la concepción del proyecto. La modulación de los elementos estructurales permite una elevada industrialización del proceso constructivo, reduciendo plazos, residuos e impacto ambiental. Los alojamientos incorporan módulos equipados fabricados en taller que se ensamblan en obra, mejorando la calidad de ejecución y facilitando futuras tareas de mantenimiento y sustitución de los componentes.
La cubierta accesible completa el sistema de espacios compartidos del edificio y ofrece un lugar privilegiado para la actividad comunitaria. A su alrededor, el espacio libre se transforma en un refugio climático naturalizado que aprovecha el arbolado existente e incorpora nuevas especies para incrementar la biodiversidad. Las superficies permeables, los sistemas de drenaje sostenible y los espacios de estancia a la sombra contribuyen a mejorar el confort ambiental y convierten el entorno del edificio en una extensión de la vida comunitaria que acoge.